Sin medias tintas

El periodismo del siglo XXI está inmerso en una gran transformación que abarca  el cambio de la filosofía mediática, el traspaso del soporte de papel al online y la amenaza latente de la censura sutil. Para relegitimar el rol del periodismo en América Latina, a partir del cuestionamiento político y social, y proteger la democracia se debe: primero, promover la pluralidad de los medios y así buscar una filosofía mediática objetiva; segundo, facilitar la obtención de tecnología y modernizar el estilo de redacción y cobertura de noticias para los medios digitales; tercero, incentivar la creación de leyes que regulen el funcionamiento de los medios masivos y la injerencia política en estos.

“Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Esta frase del poeta Antonio Machado se puede aplicar al periodismo. El arte mediático debe avanzar hacia adelante y forjar una nueva tendencia que aproveche la tecnología existente; no obstante, no debe olvidar el conocimiento y experiencia que aprendió del tiempo y sus errores. Hoy es momento de realizar un cambio drástico que no permita que las presiones políticas y sociales silencien al periodismo. Este debe entrar en la lucha y relegitimar su rol como cuarto poder.

Michael Shudson, en su libro “Why democracies need an unlovable press”, expresa  que  su “trabajo es entender el lugar especial del periodismo en las democracias, sobre todo, la forma de pensar a través de su misión una vez que deje de equiparar la democracia con la máxima participación posible o gobierno popular directo”. Los periodistas deben tomar en consideración el poder concentrado de los políticos y el conocimiento especializado de los expertos y utilizar ese bagaje a su favor controlando a los especialistas. El problema del periodismo ahora es el deterioro de la estructura económica que sostenía el “news gathering” desde el siglo XIX; por este motivo, hay que buscar nuevas alternativas de financiación para relegitimar el rol del periodismo en América Latina.

Además, Shudson plantea que hay seis o siete acciones que el periodismo puede  hacer por la democracia. Si bien para el autor la democracia no es lo mismo que el periodismo, remarca que el rol de los periodistas sí es garantizar el bien público. Por último, James Carey concluyó que “el periodismo, como práctica, es impensable fuera del contexto de la democracia; es comprendido como un sinónimo para esta forma de gobierno”.

En distintas materias a lo largo de la carrera se analizaron las fortalezas y debilidades del arte mediático y cómo este muchas veces es la única forma de integrar a las masas. El periodismo cumple un rol como agente en la creación de la cultura informativa y la de masas. En Sociedad, cátedra de Celina Cantú, se remarcó el concepto del “índice de distribución de la riqueza” en la que el periodismo cumplió un rol integrador respecto a lo social de ambos extremos socio-económicos. Hay veces en las que una noticia (Ej. Catástrofe natural) puede converger a dos extremos y convertir al periodismo en un importante jugador social.

El cambio de la filosofía mediática está marcado por el regreso de América Latina a los gobiernos elegidos democráticamente pero con matices autocráticos. Existen países como Venezuela (con gobiernos elegidos democráticamente) que muestran claros indicios de un poder dictatorial. Hugo Chávez, mandatario venezolano, canceló la licencia para Radio Caracas Televisión en el 2007 y la presidenta argentina, Cristina Kirchner, promulgó la ley de medios que perjudica especialmente al Grupo Clarín.  Estos ejemplos no solo evidencian el control “indirecto” del poder ejecutivo en los medios de comunicación sino que demuestran que la censura sutil (financiera, por cuotas de publicidad presidencial, etc.) reina en el mundo del cuarto poder.

El libro “Una censura sutil” de APC de la cátedra de Deontología de Paola del Bosco y Tristán Rodríguez Loredo, muestra que “encontramos una cultura enquistada de abuso persistente por parte de funcionarios de los gobiernos provinciales, que manipulan la distribución de publicidad en función de objetivos políticos y personales, en franca violación de las normas internacionales y regionales de libre expresión”. Esta frase prueba que la censura al periodismo no solo puede ser por coerción física sino que también (y quizás la más peligrosa) puede ser a través de cuotas publicitarias. El escrito además cita ejemplos como el acceso discrecional y discriminatorio al avión presidencial (el caso del Tango 01) en el que solo dejaban ingresar a ciertos periodistas o la censura a la nota televisiva de Andrés Klipphan en la que denunció irregularidades del PAMI.  En el año 2003 en el programa “Día D Noticias” conducido por Jorge Lanata, Klipphan acusó al nuevo director del PAMI designado por Kirchner, Juan González Gaviola, de haber nombrado a sus conocidos, a puestos de trabajo en dicha institución; el domingo siguiente, Klipphan iba a mostrar nueva información sobre el caso pero eso nunca sucedió.  Es esencial combatir la censura indirecta para poder relegitimar el rol del periodismo en América Latina; si es que continúan las presiones políticas y sociales, la objetividad y pluralidad de los medios se verá comprometida negativamente. “Una censura sutil” “documenta los abusos del poder financiero y regulatorio sobre los medios, así como otras interferencias basadas en contenidos, que equivalen a lo que generalmente se denomina “censura indirecta”.

El traspaso del soporte de papel al digital, tal como lo remarcó Mr. Self, es fundamental para que el periodismo empiece a llegar a nuevos públicos y se incorpore y aproveche el crecimiento tecnológico actual. Esto no necesariamente significa dejar de lado al periodismo tradicional sino que deben converger o coexistir de la mano. En la cátedra Estructuras de la Información de Ethel Pis Diez, se creó un blog de “Contenido digitales” en donde se analizó todos los avances tecnológicos y especialmente la convergencia de medios.  Si es que los medios de comunicación tradicionales aprovecharan las ventajas que trae consigo el mundo digital su alcance y difusión podría aumentar rápidamente. La cuestión es encontrar una manera de financiar los proyectos innovadores y encontrar una manera de obtener ganancias de los soportes online. En un mundo idóneo, podríamos decir que el periodismo lucha por la democracia y se financiar milagrosamente; sin embargo, para que se pueda relegitimar el rol del periodismo en América Latina es fundamental encontrar otras fuentes de financiamiento para el soporte digital (ya sea por suscripciones a las páginas web, pago por lectura de noticias o publicidad).

La cátedra de Economía de Marcelo Loprete y Belén Pagone fue importante para comprender el funcionamiento de las unidades de negocio y del mercado. Samuelson, economista reconocido estudiado en la materia, expresa que si el precio de un bien es mayor, la cantidad demandada es menor. Esta regla de mercado (de oferta y demanda) debe ser considerada en el funcionamiento de los medios para que los dueños y directores de estos puedan encontrar el  equilibrio (cuando las curvas de oferta y demanda se intersectan) de sus unidades de negocio (ej. Diario). Al conseguir esto, podrán establecer un precio adecuado para la información que presentan y los usuarios digitales y tradicionales aceptarán el costo sin mayor problema. Como consecuencia, el periodismo obtendrá los fondos necesarios para invertir en la capacitación de sus profesionales y en la adquisición de nuevos equipos que facilitarán la cobertura de las noticias (Ej. Adquirir el IBIS DMNG (Digital Mobile NewsGathering) wireless camera system de AVIWEST).

El mundo periodístico está invadido por tonos grises. Sin embargo, debe eliminar “las medias tintas” y convertirse en un francotirador que arrincona a cualquier enemigo que atente contra la libertad de expresión y la democracia. El periodismo de ahora está afrontando una transformación en cuanto a su filosofía mediática, el cambio del medio de papel al online y la presencia de la censura sutil. Para relegitimar el rol del periodismo en América Latina, a partir del cuestionamiento político y social, y proteger la democracia es necesario promover la pluralidad de los medios, facilitar la obtención de tecnología a través de un financiamiento adecuado e incentivar la creación de leyes que regulen el funcionamiento de los medios masivos y la injerencia política en estos. Por ejemplo, el código de FOPEA protege al arte mediático ya que presenta estándares éticos altos que se deben cumplir; de esta forma, el periodismo preserva su esencia que es ser el militante de la democracia y la voz de la humanidad.

El texto “La Relatoría de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación” de Fernando Ruiz concluye que (citando al Directos para las Americas Transparency International, Alejandro Salas): “No hay ningún actor que individualmente pueda combatir la corrupción y mantener la transparencia (…) Mientras el periodismo de investigación funcione como un grupo de francotiradores aislados, su impacto será bastante menor que el posible”. Ruiz añade que “es importante organizar conferencias para que se debata sobre cómo se está produciendo, o no, la convergencia institucional que la democracia de América Latina necesita”.  Su conclusión es muy acertada ya que si no se discuten los temas que atentan contra la autonomía, libertad de expresión y pluralidad de los medios, el periodismo no podrá luchar por la democracia ni relegitimar su rol en Latinoamérica. César Vallejo escribió: “Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como un charco de culpa, en la mirada”. Ojalá los periodistas, como dice el poema “Los Heraldos Negros”, no vuelvan sus “ojos locos y lo que vivieron no se empoce en un charco de culpa en su mirada”.  Luchemos por un periodismo sin medias tintas.

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